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La pulseada de Hamid Karzai.

El presidente afgano Hamid Karzai se niega a firmar ahora el acuerdo para la retirada de las tropas de Estados Unidos, buscando rubricarlo el año próximo cuando esté próximo a finalizar su mandato, así como busca establecer nuevas condiciones para hacerlo.
Pocos días atrás, la Loya Jirga, la asamblea de las tribus de Afganistán, aprobó el acuerdo para el retiro de las tropas en diciembre del 2014, tras lo cual habrá un período de entrenamiento a las fuerzas armadas del país, así como créditos para la reconstrucción. En términos políticos, la Loya Jirga es más representativa para los afganos que el Parlamento, ya que es su forma de asamblea tradicional a lo largo de la historia. 
¿Por qué esta pulseada del presidente Karzai? Como ya no tiene posibilidades de ser reelecto, no sólo anhela mantenerse en el centro del escenario político hasta el último de sus días, sino que además es una singularidad de la política afgana que sus gobernantes intenten extraer el máximo de recursos posibles de los países extranjeros. Estando acostumbrados a las pujas entre varias naciones, los gobernantes afganos se han habituado a estas pulseadas para lograr más dinero con el cual mantener vivo el sistema de lealtades tribales. Si bien Karzai termina su período presidencial, busca lograr financiación para su grupo tribal, más allá de los comicios.
Por otro lado, Karzai está intentando que el gobierno de Estados Unidos avale su intento de aproximación a los talibán -que son de la etnia pashtún-, un factor desestabilizador para Afganistán y Pakistán. Aun cuando este sector difícilmente se avenga a aceptar los principios elementales del Estado de Derecho y la democracia, no ha sido posible erradicarlo en la región, por lo que Karzai buscaría llegar a algún tipo de coexistencia tras la retirada de las tropas occidentales.

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