Ir al contenido principal

La era Macron.


La segunda vuelta de los comicios para la Asamblea Nacional, la cámara baja del parlamento francés, confirmó el inicio de una nueva era política: la de Emmanuel Macron. Los dos grandes partidos tradicionales de la V República, los conservadores gaullistas reunidos en Los Republicanos, y el Partido Socialista, han quedado desplazados en las urnas. Todo estaba servido para el triunfo de Los Republicanos, pero la debacle comenzó cuando su candidato François Fillon tuvo que hacer frente a las revelaciones del semanario Le Canard Enchainé sobre los falsos empleos que habrían tenido su esposa e hijos a costa de los contribuyentes. Fillon apeló a un electorado que prestó más atención a su discurso sobre la familia tradicional, pero no le resultó suficiente para llegar al ballottage. Así, Los Republicanos se vieron desplazados por un recién llegado, un parvenu de la política como Emmanuel Macron, que hizo frente a la amenaza populista ultranacionalista de Marine Le Pen.
El Partido Socialista francés, la contracara del gaullismo, quedó ampliamente derrotado tras el quinquenio deslucido y decadente del presidente Hollande, quien ni siquiera se animó a presentarse a la reelección. 
El joven partido del presidente Macron, La République en Marche, en alianza al centrista Mouvement Démocratique (MODEM) de François Bayrou, ha logrado 359 escaños de la Asamblea Nacional, en tanto que la principal fuerza opositora serán Los Republicanos, con 131, en alianza con la centrista UDI. Los socialistas habrán de conformarse con menos, tan sólo treinta bancas. 
El Frente Nacional, finalmente, cosechó menos curules de los que había proyectado. En los conteos de la noche del domingo, se estiman ocho, sumando a Marine Le Pen, que por primera vez ingresa al hemiciclo. Desde la extrema izquierda asoma el bloque de la Francia Insumisa con Jean Luc Mélenchon, un admirador del régimen bolivariano de Venezuela, así como ocho diputados del Partido Comunista.
Es claro que se abrirá un ciclo de disputas por el liderazgo tanto entre los conservadores como en el Partido Socialista. La mayoría holgada de 359 bancas sobre un total de 577 le da una gran oportunidad al presidente Macron para dar inicio a las reformas profundas que se precisan en Francia, para darle competitividad y productividad a su economía, tan regulada y asfixiada por un enorme sector estatal. Francia casi triplica el porcentaje de empleo público con respecto al de la República Federal Alemana, y es casi diez puntos superior al promedio de la OCDE. Con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, Francia cobra mayor importancia para el proceso de integración tan cuestionado en estos años. Será el único país del bloque europeo con un escaño permanente en el Consejo de Seguridad, el único con capacidad nuclear y con un rol protagónico en África. Pero este despliegue político, diplomático y militar debe estar respaldado por crecimiento económico, el elemento que está fallando en la ecuación gala. A esto se añade la conflictiva relación que los franceses tienen con la región del Magreb, con el mundo árabe en general, los problemas de integración de los inmigrantes y la alta tasa de desempleo de los jóvenes.
El presidente Macron, no obstante, no tiene un cheque en blanco, más allá de la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional: la baja participación en los comicios es un llamado de atención, que no deslegitima el resultado, pero que sí advierte de la falta de entusiasmo de más de la mitad de los ciudadanos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El desafío de Córcega.

Por Ricardo López Göttig

El Mediterráneo, quizás el mar en donde se ha vivido la mayor cantidad de batallas de la historia humana, viene padeciendo el azote de tormentas nacionalistas con afanes de independencia. 2017 fue el año de Cataluña, 2018 puede ser el de Córcega. Todos estos intentos de procesos de emancipación pretenden ser lineales y simples: el pretérito humano no lo es, porque es el resultado de entrecruzamientos, quiebres, desplazamientos, contextos.
En diciembre de 2017, se celebró en la isla de Córcega un plebiscito en el que se consultaba sobre la fusión de los dos departamentos, Haute-Corse y Corse-du-Sud, en una sola colectividad territorial única. El resultado fue positivo y el 2 de enero entró en funciones de la mano de las fuerzas políticas autonomistas e independentistas. Los nacionalistas ganaron en diciembre 41 de las 63 bancas de la Asamblea territorial, y eligieron al líder independentista Jean-Guy Talamoni (partido Corsica Libera) como presidente de esa cámara…

Alivio alemán, pesadilla italiana.

Por Ricardo López Göttig

Durante el pasado fin de semana, los europeos salieron de la preocupación por la formación del gobierno de Gran Coalición en Alemania, para entrar en la pesadilla italiana. 
Finalmente, tras varios meses de negociaciones con varios partidos políticos, en la República Federal Alemana se reeditará una cuarta Gran Coalición entre la Democracia Cristiana (CDU-CSU) con la socialdemocracia (SPD). Dentro del partido de centroizquierda se celebró un plebiscito, que arrojó un 66% a favor de un tercer gobierno en coalición con Angela Merkel. Desde las elecciones generales de septiembre de 2017 hasta ahora, la CDU primero intentó formar una coalición con liberales y verdes pero, dadas las grandes diferencias, viró hacia una nueva Gran Coalición con los socialdemócratas. A pesar de la resistencia interna, los afiliados dieron su visto bueno, lo que da alivio a Alemania y a la Unión Europea.
Sin embargo, el domingo también fue escenario de una rara elección parlamentaria en I…

¿Zeman otra vez? La primera vuelta de la elección presidencial checa.

Por Ricardo López Göttig

En la segunda elección presidencial por voto directo, el actual presidente Miloš Zeman compitió con otros ocho candidatos por el quinquenio 2018-2023. Los primeros mandatarios anteriores de la República Checa, Václav Havel y Václav Klaus, habían sido elegidos por el Parlamento. De extracción socialdemócrata, Miloš Zeman fue primer ministro en los años noventa en un gobierno de minoría, y que había logrado un "pacto de tolerancia" con el conservador Klaus, entonces en la oposición y su antecesor en el cargo. Luego Zeman rompió con su partido socialdemócrata ČSSD y jugó de líbero en la política checa. En 2013 se postuló a la presidencia y en la segunda vuelta compitió con el conservador Karel Schwarzenberg, un antiguo disidente amigo de Havel. En esta ocasión, Zeman recibió el apoyo de Klaus quien, además, lanzó una batería de denuestos contra Schwarzenberg por su origen austríaco, en una fuerte atmósfera de discurso antialemán. Una vez más, Klaus y Zem…